lunes, 9 de octubre de 2017

La Barbera. Enigmática y misteriosa.

VI relato de “La Barbera. Una burbuja en el tiempo” o “Cuando los límites se entrecruzan”.
Conviene recordar que estos relatos o historias, ocurrieron a diferentes personas, o esas personas sintieron algo raro en su interior cuando en un momento dado se hallaban en la casa de La Barbera. Es posible que solo fueran “alucinaciones” provocadas por la sugestión del lugar y que la mente hiciera ver o sentir lo que llamamos “algo extraño”.
Pero lo cierto es que en la actualidad aún viven unas ocho personas (aparte del equipo de la Sociedad Española de Investigaciones Para-psicológicas que en el año 2008 estuvo investigando allí), las cuales vieron y sintieron lo que cuento en estos relatos.

Fueron muchas las ocasiones en las que fui testigo de cosas raras, no solo yo, también mi familia pudo ver o sentir sensaciones que no eran normales, o por lo menos así lo hemos creído.
Desde finales de 1992 hasta que empezó la restauración de la finca La Barbera en el año 2002, fueron numerosos los casos extraños, anormales o sorprendentes, no sé cómo definirlos, pero las personas que pasamos algún tiempo en esa extraordinaria mansión, hemos sido testigos de primera mano de que, en aquel lugar, a pesar de que no moraba nadie, salvo la guardesa y su hija menor, seguían viviendo los Aragonés, en su mundo, pero seguían allí.

                                                        argobitacora.blogspot.com

Fuimos diez u once personas las que sentimos y percibimos esas extrañas sensaciones: sentirse observado, sentir que tienes a alguien detrás, notar un roce sin haber nadie alrededor, oír alguna voz estando solo e incluso acompañado, tener de súbito un escalofrío, ver personas que de repente desaparecen, etc.
Tal ha sido y continúa siendo el poder enigmático y misterioso de la finca, que en dos ocasiones fui solicitado para que intermediara con el fin de poder visitarla, a pesar de que sólo se podía acceder a la planta baja.

                                                                     kudika.ro

La primera vez, fue una de mis primas y pude enseñarle esa parte de la casa. Antes de finalizar la visita la llevé a la habitación que había en la parte trasera de la gran chimenea, tuve que ausentarme unos segundos, dejándola sola en esa pequeña estancia, en ella, se encontraba un paragüero con las sombrillas más preciosas que he visto jamás. Oí que mi prima hablaba, supuestamente a alguien, y eso me sorprendió porque la había dejado sola.

                                              Foto de niña fantasma. Marcianitos Verdes

 ─No te preocupes, ─Decía─ sólo estoy viendo la casa. Tranquilo que no voy a tocar nada. Solo estoy de visita, pero me marcho ahora mismo.
 Inquieto, volví a la habitación y vi que mi prima estaba hablando con el retrato de un Aragonés, posiblemente Cayetano Aragonés Aragonés, que juntamente con otro de una señora, tal vez Francisca Urrios Pérez, colgaban de una de las paredes. Este matrimonio se casó en 1891 y fueron los padres de los últimos Aragonés.

                                Siglo XIX_retratos de hombres. Repositorio de la PUCP

 ─ ¿Con quién hablas? ─Le pregunté.
─Ese señor desde que he entrado aquí no para de mirarme, además con muy mala cara ha fruncido la frente, haciéndome gestos con la cabeza para que me fuera.
 Me quedé atónito. Pero al mirar el cuadro, me impresionó la penetrante mirada del Aragonés.

                                             Retrato, óleo sobre lienzo, XIX. Trastos Viejos

En la segunda ocasión, fue un compañero de trabajo el interesado en ir a La Barbera. Aún no habíamos recorrido la mitad de la planta, cuando me suplicó que saliéramos de allí. No podía soportar más la tensión, tenía todo el vello erizado, se sentía observado desde todos los rincones y a pesar de ser verano le entró mucho frio.
─Por favor, por favor, sácame de aquí.
 Lo vi con mala cara e inmediatamente salimos al exterior.
─ ¿Qué te pasa? ─le dije.
 ─No lo sé, pero aquí no vuelvo nunca más.



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lunes, 25 de septiembre de 2017

Unos pasos en la noche

V relato de “La Barbera. Una burbuja en el tiempo” o “Cuando los límites se entrecruzan”.

A pesar de que los señores ya habían fallecido, Pepica, la guardesa, continuaba viviendo en la zona destinada a la servidumbre, ya que la Sra. Dª. Antonia así lo dijo antes de morir, y así fue hasta que comenzó la reforma (algunos la han llamado rehabilitación) del edificio, en la que, engañada, tuvo que abandonar la casa.
En las estancias de la finca de La Barbera, donde vivía, recibía las visitas de su familia y la de algunas amistades.

                                                      La casona de La Barbera

Allá por el año 1994 o quizás fue el 95, el más pequeño de sus nietos decidió quedarse a dormir en lo que él consideraba la casa de la yaya. Su joven tía pasaría la noche en casa de una amiga, por lo que la abuela se encontraba sola y su nieto quiso hacerle compañía.
En el relato anterior, ya anoté cómo era la habitación. No tenía ventanas y la única puerta que daba acceso a ella, casi se alineaba con la única ventana del pequeño salón que era utilizado para todo, incluso a veces para que alguien de la familia durmiera en un pequeño catre allí instalado.

                                                                  pixabay.com

Era de madrugada y unos pasos despertaron al niño. Éste se mantuvo despierto mientras seguía escuchando las pisadas de alguien que estaba paseándose por el salón, pero ¿quién? ¡Si al mismo tiempo oía los resuellos de su abuela en la habitación contigua!
Se levantó del lecho y con mucho sigilo se asomó al saloncito por la entreabierta puerta. La luz de la luna entraba por la entornada y única ventana. Los pasos seguían resonando delante de él, se alejaban y acercaban, con la mirada los seguía, pero allí no había nadie.

                                              caminodesantiagodcr.wordpress.com

El reloj de péndulo que colgaba de la pared junto a la gran chimenea, dio tres toques, señalando la hora de ese instante.
De un salto se volvió a meter en la cama, tapándose hasta la cabeza. Al momento, los pasos se paraban, pero a los pocos segundos volvían a oírse.  Así hasta que amaneció.

                                                                      NotiCel

El crío sabía que el reloj de cuco llevaba muchos años estropeado y por lo tanto no funcionaba, pero él oyó sus tres toques. (Muchas fueron las veces que oímos las horas de ese reloj, sabiendo todos que estaba estropeado).
Nunca más volvió a quedarse en casa de la abuela.

                                                     Reloj de péndulo de La Barbera

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martes, 19 de septiembre de 2017

Levitando sobre el cuerpo de la niña.

IV relato de “La Barbera. Una burbuja en el tiempo” o “Cuando los límites se entrecruzan”.
Esta narración, es la primera a partir del final del linaje de los Aragonés.
Aunque los extraños sucesos en la heredad, también se manifestaron en vida de los miembros de la familia, fue a partir del término de la estirpe cuando varias personas, ajenas a la mansión y a la familia, pudieron “sentir” sobre ellas mismas “algo raro” cuando se encontraban en su interior. Actualmente, una decena de estas personas, pueden dar testimonio de ello.

                                                          La Barbera dels Aragonés a principios del siglo XX

Corría el año 1993.
Era una fría noche de noviembre y Pepica decidió dormir en la habitación de la niña. Dos camas de 90 cm, sin ventanas.
Le gustaba ver la televisión y por ese motivo acostumbraba acostarse tarde. Era ya madrugada, sobre la una. La niña llevaba un par de horas durmiendo. Hacía frio y además Pepica era muy friolera, por lo que se tapó con un par de mantas que le cubrían hasta la nariz. Sólo le sobresalían la frente y los ojos. No le gustaba la oscuridad, por ese motivo dormía con las persianas o puertas abiertas y esa noche la puerta de la habitación estaba de par en par para que la luz de la luna, que entraba por la ventana del salón, pudiera dar claridad.

                                                    Vídeos de misterio. Espectros de Terror Reales 162

Llevaba unos 10 minutos en la cama, el silencio era total, sólo lo quebrantaba el sonido de alguna ráfaga del frio viento al mover las palmas de las espigadas palmeras de la finca.
De repente, le pareció ver una sombra pasar por delante de la puerta.
Pepica se extrañó y puso expectantes sus sentidos.
Un par de minutos después vio de nuevo la sombra, pero ahora tenía forma de persona. Se había parado frente a la puerta de la habitación.

                                                                                       Taringa!

Estaba pasmada, casi sin respirar y totalmente paralizada, pero sin quitar la vista a esa presencia. Evidentemente era una persona.
La figura dio unos pasos hacia el interior de la estancia hasta llegar a los pies de la cama de la niña.
¡Era Dª Antonia! Apenas dos metros separaban a Pepica de la señora que tenía medio cuerpo semi iluminado por la claridad que llegaba del exterior. Conocía bien a la señora y le veía perfectamente el rostro. ¡Era ella!

                                                                   Doña Antonia. Retrato de la Barbera.

Pero… ¿Cómo podía ser la señora si llevaba once meses muerta? -Pensó Pepica. -
De repente, Dª. Antonia se puso en horizontal, levitando sobre el cuerpo de la niña. Cara con cara, a un par de palmos una de otra. 
Pepica no podía pensar, por su cabeza no pasaba nada, sólo miraba. Totalmente inmóvil, como paralizada y con los ojos exageradamente abiertos.
No se oía nada. El silencio era sepulcral. Hasta el débil viento de la calle se había detenido.

                                                                 Taringa!. Grandes misterios sin respuesta

Posiblemente fueron un par de minutos los que duró la escena (Pepica perdió la noción del tiempo), hasta que la señora volvió a incorporarse y se esfumó. Se diluyó en el aire sin salir de la habitación.
Dejó pasar un breve espacio de tiempo y con algo de temor, pensando que todo debería haber vuelto a estar en orden, Pepica se levantó, se acercó a su hija y comprobó que dormía plácidamente. Con algo de indecisión, se asomó a la puerta y constató que todo era normalidad.
Volvió a la cama, pero esa noche no pudo conciliar el sueño.

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lunes, 4 de septiembre de 2017

Viviendo con alguien que no ves.

Los relatos II y III de “La Barbera. Una burbuja en el tiempo”, acaecidos en el año 1992, solo fueron dos de una serie de “extraños sucesos” que llevaron a Pepica, a mediados del año 1994, a visitar a una “médium”, con el fin de averiguar qué eran y porqué se producían.

                                                   elpincheblog.com

Mucho tiempo estuvo Pepica sintiendo que estaba entre algo o alguien, pero no sabía qué. Vivía entre ruidos, murmullos, pasos, cosas que no tenían explicación. Lo oía y lo sentía, pero no podía verlo, por ello, decidió visitar a una vidente.
Solo dos palabras salieron de los labios de Pepica y pocas de los de la vidente, pero al menos le dejaron con una “relativa tranquilidad” que le permitió vivir allí, confiada y con normalidad.

                                                                              Casona de La Barbera.

Relato nº I de mi trabajo titulado “La Barbera. Una burbuja en el tiempo”.

Una tarde del mes de junio de 1994.
─Señora, puede pasar.
Pepica entra en la sala y con sólo un «buenas tardes», se sienta en la silla frente a la mesa de la vidente. En su mano lleva una fotografía que entrega a la sibila sin adjuntar gesto o palabra alguna.

                                       De la página, Conselheira amorosa

Con los ojos como platos, observa todas las muecas y expresiones de la vidente, que además oprime la foto entre las palmas de sus manos.
─ ¡Oh! ¡Ah! ─ así un par de minutos con los ojos cerrados.
Cuando abre los ojos, devuelve a Pepica la fotografía y con dilatada tranquilidad le manifiesta:
─Esta casa ha sido siempre de una familia muy rica, pero sobre todo poderosa. En sus estancias se han adoptado y resuelto muchas cosas que han decidido el devenir de acontecimientos, tanto para el pueblo en general como para personas en particular. Incluso la gestación de alguna muerte. Tú, ─dirigiéndose a Pepica─ vienes a mí porque has oído, sentido y hasta visto cosas en esa mansión que te han inquietado, pero debes estar tranquila porque no te harán ningún daño, es más, a pesar de que eres una persona temerosa y asustadiza, no has sentido miedo ni lo vas a sentir. No estás sola en esa casa, siempre vas acompañada de un ser que te protege, aunque tú no lo ves. Contigo viven algunos miembros de la familia que habitaron esa mansión. Están todos muertos, pero ellos no lo saben y continúan, a su manera, morando por sus estancias. Aunque a veces sientas o veas algo, no te preocupes porque ellos viven su vida en otro mundo y no te harán nada.

                              Fotografías espirituales del siglo XIX. obviousmag.org

Pepica cogió la fotografía y salió de la habitación con destino a su residencia. La fotografía que enseñó a la pitonisa era la de su propio domicilio, “La Barbera dels Aragonés”.
La decisión de visitar a la vidente no fue tomada a la ligera. Hacía meses, incluso años, que por la cabeza de Pepica rondaba esa idea.

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jueves, 24 de agosto de 2017

Asesinato de un vilero en el año 1582

En un proceso judicial, concerniente a una herencia, que tuvo lugar ante la Corte de Justicia de lo civil y criminal de la villa de Villajoyosa en el año 1656, los demandantes tuvieron que aportar documentación y testigos. Todas las pruebas que presentaron, abarcaban un período de 74 años, ya que comenzaban en 1582 y finalizaban con la sentencia emitida.
Fue un proceso largo, difícil y farragoso, ya que en principio, el testador, dejó como heredero a su hermano, pero éste fue muerto y no tenía descendientes, por lo que el derecho de la herencia pasó de unos a otros.

                                                                         Proceso por herencia del año 1656

Hubo gente implicada de Alcoy y de Jijona, aunque la mayoría eran de La Vila.
Por fin, muchos años después, se cerró la cuestión con una sentencia de la Justicia de Villajoyosa.
Pero el tema de este relato, es un hecho acaecido y que fue el que dio pie a todo este proceso.
Un día del año 1582, el batle de la villa de Villajoyosa, Pedro Iváñes, entregó a Gaspar Zaragoza de Francisco, una importante cantidad de dinero para que fuese al reino de Castilla a comprar unos caballos.

                                                               El Justicia de Villajoyosa era Berthomeu Vaello

El tiempo fue pasando y nada se volvió a saber de Gaspar Zaragoza.
Muchos años después, el 19 de junio de 1607, su hermano Bartolomé hizo testamento ante el notario Pedro Juan Sebastiá. Nombrando heredero universal de sus bienes, a su hermano Gaspar, esperanzado de que estuviera vivo.  Gaspar Zaragoza, cuando emprendió el viaje hacia Castilla, estaba casado con Beatriz Llorca y no tenían descendencia alguna. 

                                                                          Fotografia de historiadecalp.net

Al parecer, el testador no las tenía todas consigo, ya que eran demasiado los años transcurridos sin tener noticias de su hermano, por lo que dejó escrito que en su defecto, la herencia pasara a los hijos de su hermana Delfina, esposa de Miguel Pérez.
Pasó el tiempo y los hijos de Delfina, sobrinos del testador Bartolomé Zaragoza, decidieron que ya habían transcurrido suficientes años y que había llegado el momento de pedir la herencia. 

                                                                                    tierraquebrada.com

Tuvieron que convencer al tribunal de que su tío Gaspar había fallecido. Para ello, aportaron la testimonial de cinco personas, todas mayores de 60 años, las que aseguraron que Gaspar Zaragoza, por orden del batle vilero, marchó al Reino de Castilla a comprar unos caballos.  En su periplo, hizo noche en una posada y en ella, bien por descuido o bien por alardear, unos delincuentes advirtieron que llevaba una gran suma de dinero. Al día siguiente le tendieron una emboscada y lo mataron para robarle todo el caudal.

                                                  Asaltantes-de-caminos.-Óleo-sobre-tela-anónimo-MNV-INAH.

En su testimonio también dijeron que le habían hecho honras de cuerpo presente por su alma y celebrado muchas misas de réquiem. Por lo que era bien cierto que estaba muerto. Esto fue ratificado por el cura de la iglesia parroquial, mosén Francisco Zaragoza.

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